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Marcelino Sanz de Sautuola

Hace poco tiempo la ciudad de Santander decidió cambiar el nombre de la calle Martillo, por el del principal responsable de uno de los descubrimientos más relevantes realizados en nuestra región y hoy nuestro protagonista: Marcelino Sanz de Sautuola (1831–1888), culto caballero montañés, licenciado en Derecho, miembro de la Academia de la Historia y un hombre con numerosas inquietudes, sobre todo por las ciencias naturales.

Muchos son los reclamos paisajísticos de nuestra tierra “CANTABRIA” y también son innumerables los tesoros que la naturaleza nos ha regalado. Pero quizás el mayor de todos ellos sean LAS CUEVAS DE ALTAMIRA, situadas en el municipio de Santillana del Mar y consideradas como LA CAPILLA SIXTINA DEL ARTE RUPESTRE. Así que os invito a conocer algo más sobre ellas, sobre las vicisitudes acaecidas alrededor de su descubrimiento y sobre la persona que empeñó gran parte de la vida, en que se reconociera su valor.

En 1868 un cazador llamado Modesto Cubillas, descubrió la entrada a una gran caverna tras perseguir a su perro por las lomas de un lugar denominado Altamira. Al comentar el hallazgo, sus vecinos no le dieron excesiva importancia por lo comunes que eran las cuevas en esa zona. La primera visita realizada por Sanz de Sautuola a las grutas fue en 1875, tras conversación mantenida con Cubillas y quedando rápidamente prendado por la cantidad de herramientas de sílex, huesos tallados y útiles que había en su interior. Sin embargo, hasta cuatro años más tarde no descubrió las pinturas policromadas, al realizar una vista con su hija María Justina: niña de ocho años, que jugando con un candil observó el inmenso lienzo en el techo de la sala principal y pronunció una frase para la historia… “Mira Papá, bueyes pintados”.

A partir de este momento, nuestro personaje dedicó sus últimos nueve años de vida a intentar lograr el reconocimiento de su descubrimiento, contando casi exclusivamente, con el apoyo del historiador español Juan Vilanova. En 1880 escribió y publicó sus conclusiones en el libro “Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander”, pero todos los especialistas internacionales capitaneados por el francés Emile Cartailhac, negaron la autenticidad de las pinturas aunque si databan en el periodo Paleolítico las herramientas y utensilios encontrados. Comienza así el particular “via crucis” de Sanz de Sautuola, que muere en 1888 acusado incluso de pintar recientemente las cuevas, debido a la excepcional nitidez y color de las pinturas.

Finalmente, y tras el descubrimiento de nuevas grutas similares en el sur de Francia a finales del siglo XIX, llegó el tan ansiado reconocimiento de sus estudios. El propio Cartailhac viajó a Santillana del Mar para visitar nuestras cuevas y presentar excusas a su hija, además de publicar un libro en el que mostraba su respeto y admiración por Sanz de Sautuola. Así se restituyó tanto el honor como la fama de nuestro héroe, a lo que sin duda ayudará el estreno de la nueva película rodada estos días en Cantabria y que protagoniza Antonio Banderas a las órdenes de Hugh Hudson (“Carros de fuego” o “Greystoke: la leyenda de tarzán”.. entre otras).

Fuente foto: Ayuntamiento

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