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El mercado inmobiliario y la administración.

Los inmobiliarios, como partícipes del mercado inmobiliario, estamos en el centro de un fuego cruzado que de momento no es una batalla pero que, como siga por este camino, se puede convertir en algo parecido.

La administración, y cuando menciono la administración lo hago para citar a las tres administraciones principales: local, regional y nacional, encuentra en la propiedad inmobiliaria y sus transmisiones una fuente de financiación muy importante y que además reúne requisitos de estabilidad importantes para que estas recaudaciones permanezcan en el tiempo como fuentes seguras de ingresos.

Recientemente se ha tomado una medida que viene desde la CEE, que además ha añadido más obstáculos para que el mercado inmobiliario funcione con fluidez: estoy hablando de las certificaciones energéticas, obligatorias para que se produzca una transmisión, pero en el fondo sin mayor sentido que trasvasar algunos recursos desde los transmitentes y los intermediarios a determinado tipo de técnicos autorizados para hacerlas.

La certificación energética es un instrumento que tiene un peso grande en la decisión de compra o de alquiler en una vivienda o inmueble en el norte de Europa, como temperaturas muy frías en invierno y que hacen que los inmuebles necesiten gran cantidad de energía para que se puedan habitar. En este sur de Europa, las certificaciones no son tan importantes, no digo que no esté bien hacerlas y que todos sepamos cómo funciona energéticamente un inmueble, lo que si digo es que el peso económico de realizarlas es el mismo que en el norte y su utilidad es mucho menor. No voy a hablar de política en este artículo, solamente reseño lo obvio: legislar para un continente tiene sus cosas.

La cuestión es que con los certificados energéticos “obligatorios” los únicos agentes que intervienen en el mercado y se ven compelidos a reclamarlos y tenerlos, bajo pena de sanción económica, somos los inmobiliarios y esta medida está consiguiendo que la administración nos transmita su obligación de conseguir que la sociedad en su conjunto realice los certificados.

Son útiles, son necesarios, son obligatorios, pero que ¡por favor! Nos ayuden a conseguir que el público entienda sus características básicas:

·       Son útiles para una sociedad que necesita ahorrar energía imperiosa y urgentemente.

·       Son necesarios para que todos nos demos cuenta que saber cómo funciona energéticamente un inmueble.

·       Son obligatorios, porque tenemos que cumplir la ley, que nos dictan en Bruselas, pero no tenemos que ser los inmobiliarios los paganos de esta situación, necesitamos ayuda o el certificado va acabar siendo una imposición que lo único que consiga es perjudicar a un sector económico, el de los inmobiliarios, que está empezando a recuperarse y a ganar cuota de mercado, al tiempo que respeto e imagen profesional.

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